Los nombres son ficticios, pero los hechos son completamente reales. Hace unos meses contacté con una pareja a través de un anuncio. Él, Juan, buscaba un hombre dominante para su mujer. Pero cuando conocí a Jella, todo cambió. Ella tomó el control desde el primer momento y convirtió la fantasía de su marido en su propia noche de dominación total.
Jella es una morena de 38 años, curvy, con un culo espectacular y una actitud dominante que me volvió loco desde el primer email. Acordamos que irían a mi habitación de hotel. La única condición inicial era que no podía follarle el coño —ese era “privado”—. Pero Jella cambió las reglas en cuanto llegó.


