sábado, 13 de junio de 2026

La Noche de la Dominación Absoluta, relato del corneador.

Los nombres son ficticios, pero los hechos son completamente reales. Hace unos meses contacté con una pareja a través de un anuncio. Él, Juan, buscaba un hombre dominante para su mujer. Pero cuando conocí a Jella, todo cambió. Ella tomó el control desde el primer momento y convirtió la fantasía de su marido en su propia noche de dominación total.

Jella es una morena de 38 años, curvy, con un culo espectacular y una actitud dominante que me volvió loco desde el primer email. Acordamos que irían a mi habitación de hotel. La única condición inicial era que no podía follarle el coño —ese era “privado”—. Pero Jella cambió las reglas en cuanto llegó.

La Llegada y el Establecimiento de la Jerarquía


 

Llegaron puntuales. Jella iba vestida como una puta barata: top ajustado, minifalda ridículamente corta y botas altas. Nada más entrar, me miró de arriba abajo y sonrió con superioridad.

Juan, visiblemente excitado y avergonzado, asintió.

Jella se volvió hacia mí con una sonrisa perversa:

Empezamos con copas. Después de tres, Jella estaba desinhibida y cruel. Me ordenó sentarme y a su marido arrodillarse a mi lado.

El Striptease y la Primera Humillación

Juan obedeció torpemente mientras Jella se reía. No llevaba ropa interior. Su coño ya estaba mojado. Me miró:

Me acerqué y Jella me empujó la cara contra su coño mientras obligaba a su marido a mirar de cerca.

Mientras yo le comía el coño, Jella ordenó a su marido:

Bisexualidad Forzada y Chastity Play

Jella se puso de rodillas y me bajó los pantalones. Mi polla saltó dura. Ella la miró con deseo y luego miró a su marido:

Obligó a Juan a lamerla primero. El cornudo, rojo de vergüenza, chupó mi polla mientras Jella grababa con el móvil y se reía.

Después de humillarlo, Jella me mamó con ansia, babeando y mirándome a los ojos. Cada pocos segundos ordenaba a su marido que lamiera mis huevos o que me chupara mientras ella descansaba.

Antes de continuar, Jella sacó una jaula de castidad de su bolso:

Le puso la jaula a Juan, cerró el candado y colgó la llave en su collar. Luego me ordenó que le diera unos azotes en el culo mientras él estaba arrodillado.

La Follada Anal y Humillación Extrema

Jella se puso a cuatro patas en la cama, culo en pompa, mirando a su marido:

Me lubriqué y empecé a penetrarla lentamente. Jella gemía como una perra en celo:

Mientras la follaba duro, Jella ordenó a su marido:

Juan obedeció, lamiendo todo mientras yo entraba y salía del culo de su mujer. Jella no paraba de humillarlo:

En un momento me sacó la polla del culo y me ordenó metérsela en la boca a su marido:

Lo obligó a chuparme profundamente mientras ella se masturbaba mirándonos.

Masturbación Controlada y Ruined Orgasm

Cuando estaba a punto de correrme en el culo de Jella, ella me detuvo y quitó la jaula a su marido:

Juan se masturbaba frenéticamente mientras yo follaba el culo de su mujer. Cada vez que estaba cerca, Jella le daba una palmada en las manos y se reía:

Finalmente, cuando me corrí dentro del culo de Jella, ella se levantó, dejó que el semen saliera a chorros y obligó a su marido a recogerlo con la boca y tragárselo.

Luego le permitió tener un ruined orgasm: apenas unas gotas salieron y Jella se rio mientras le metía el semen en la boca con los dedos.

Despedida y Promesa de Más

Al final de la noche, Jella, aún desnuda y con el culo lleno de mi semen, se sentó en la cara de su marido y le ordenó limpiarla completamente.

Me miró a mí y sonrió:

Juan solo pudo asentir, completamente derrotado y excitado.



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